Muchas veces, teóricos encerrados en los libros, sin ningún tipo de experiencia, lanzan juicios que descalifican el trabajo de los medios. También ocurre, que productores sin un un horizonte muy amplio y con una experiencia práctica muy pobre, descalifica a los otros por considerarlos incapaces. Por ejemplo, es absurdo encontrar en algunas investigaciones sobre la telenovela, realizadas por teóricos, que no tienen la menor idea del proceso creativo de este tipo de producción, que terminen concluyendo lo que los autores de los manuales de guión y libreto para cine y televisión han escrito años anteriores. ¿Para qué hacer una investigación donde se descubre el agua tibia?
En la relación teórico-práctica, en la construcción académica de la televisión, y de los medios en general, ha faltado un verdadero "diálogo de saberes", es decir, reconocer que cada uno tiene un saber y una experiencia que puede aportar al crecimiento mutuo y al de la academia. Pero difícilmente se da así, los teorisistas se encierran en modelos críticos de la comunicación que satanizan los medios, y los productores y realizadores niegan las posibilidades de las teorías para aportar a la construcción de discursos narrativos y nuevas estéticas.
Estas posiciones han llevado a que en los programas de comunicación se diseñen los cursos de medios con una mirada puramente instrumental y que, ante la negación que esto implica para el saber de la producción, se diseñen programas de producción audiovisual por fuera de las facultades y de las diferentes concepciones de comunicación.
Por supuesto, hay que excluir de esta mirada a teóricos de la magnitud de Jesús Martín-Barbero, que propone no una mirada descalificadora de los medios, "sino una nueva manera de verlos y un espacio distinto desde donde observarlos e integrarlos al esfuerzo por entender la comunicación y la cultura" (OROZCO), más ahora cuando el desarrollo de las tecnologías permiten la construcción del concepto de "prosumidores" y del advenimiento de una nueva generación relacionadas con las teorías propuestas por Carlos Scolari en "Hacer Click" e "Hipermediaciones". Precisamente, en la línea del uso de las TIC para su apropiación y construcción de saberes propios de nuestra cultura que evite hacernos sólo consumidores de contenidos foráneos, Germán Rey dirige el centro Ático, en la Universiodad Javeriana en consonancia con los resultados de sus investigaciones en industrias de la creación, la cultura y el desarrollo.
Investigación y creatividad, es una conjunción que debe caminar unida y que se puede aplicar en la construcción de una televisión de calidad. El trabajo interdisciplinario presentado por Elena Galán-Fajardo, doctora en Comunicación audiovisual, y José Carlos Rueda-Laffond, doctor en Historia Contemporánea y en Ciencias de la Información, en el artículo titulado: Narrativizando la historia, publicado en la revista de comunicación de la Universidad de la Sabana, nos da un buen ejemplo de esta posibilidad.
En síntesis, o a manera de "plot" como se diría en términos de guionística, la investigación analiza la producción del programa argentino de televisión Algo habrán hecho, sus contenidos históricos, su proceso creativo para definir unas estéticas y un discurso y el hecho de que este programa se haya convertido en un éxito de audiencia al ser emitido por un canal de televisión generalista, en un horario altamente comercial. Los resultados evidencian el excelente manejo del equipo creativo al mostrar su destreza en el manejo de las nuevas estéticas, el uso del lenguaje televisivo "enfatizó los códigos propios del entretenimiento (ritmo narrativo fluido, lenguaje de proximidad, combinación entre información y humor irónico…), con el fin de atraer a un público acostumbrado a este tipo de contenidos, más apropiados para el prime-time." Los investigadores no excluyeron a los creativos de la producción, sino que fueron parte esencial de la investigación, para contrastar su trabajo con las teorías que se han venido dando a partir de los lenguajes televisivos de las dos últimas décadas.
Una conclusión que va más allá del artículo, pero que se puede inferir de sus resultados, es que no hay temas vedados para una televisión que guste a la teleaudiencia, siempre y cuando haya la capacidad de interpretar las posibilidades del lenguaje, las estéticas y las formas de lectura de las audiencias. El caso colombiano nos muestra como alrededor del tema del bicentenario se hicieron propuestas que manejaron el tema histórico con éxito. En la televisión comercial, la telenovela presentada por RCN La Pola, historia basada en Policarpa Salavarrieta, heroína de la historia colombiana, hizo que "la pola" dejara de ser el imaginario de un barrio bogotano o un monumento donde se paran las palomas, para ser un referente histórico de género que luchó por nuestra independencia.
El cine y la televisión han mostrado que la historia es un buen tema y muy comercial, si se quiere, cuando es tratado de manera adecuada. La BBC ha producido series inolvidables como Yo claudio que fue emitida y reemitida en nuestra televisión, la productora Eduardo Lemetre se caracterizó por tener Revivamos nuestra historia programa que recreó infinidad de sucesos de nuestra historia en horario triple A, en los años ochenta. Incluso, uno de los canales de éxito en la televisión cerrada es History Channel.
La investigación presentada por la revista Palabra Clave sobre el programa de televisión Algo habrán hecho nos presenta una magnífica oportunidad para generar construcción de conocimiento a partir de ese diálogo de saberes que debe haber entre la teoría y la práctica. De la investigación se deducen unas prácticas y unas metodologías que están relacionadas con procesos teóricos y con procesos creativos. Ese diálogo es el que necesita la televisión universitaria. La producción de temas académicos no tiene porque ser una televisión de mala calidad, y la calidad no está relacionada con grandes inversiones de dinero, sino con el uso adecuado de las estéticas, el lenguaje y las formas narrativas.
La formación académica en televisión y su relación con los centros de producción de televisión universitaria pueden ser magníficos laboratorios para la creación de propuestas que tengan buen recibo por las audiencias de los canales universitarios en Colombia. Los contenidos que se producen en la construcción académica tienen una difusión mínima cuando no se aprovecha la ventana que ha abierto la televisión universitaria. Un programa de televisión en el Canal Zoom TV tiene un promedio de 65.000 televidentes por día, según muestra el último EGM. Desaprovechar esta posibilidad de audiencia, para mostrar los resultados de investigación y de construcción de conocimiento sería una necedad de la administración universitaria, mas si se tiene en cuenta que la televisión se inserta por convergencia con el uso de las TIC, lo que hace que esta producción no sea solo televisión, sino Internet y publicación audiovisual con su ISBN respectivo.



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